Drástico recorte en visas para visitas de cubanos a EEUU

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Estados Unidos redujo a 12,218 las visas otorgadas a ciudadanos cubanos para visitas familiares, intercambios culturales y viajes profesionales en el 2016, el más drástica recorte de los últimos ocho años con relación a solicitantes de la isla.

De acuerdo con cifras entregadas a Telemundo 51 por el Departamento de Estado, la cantidad de visas de visitantes (B-1 y B-2) concedidas a nacionales cubanos durante el pasado año fiscal cayó casi a la mitad de las entregadas en el 2015, cuando fueron expedidas 22,797.

Y la tendencia decreciente podría mantenerse en la administración de Donald Trump, considerando los controles planeados en el proceso de verificación de los solicitantes de visas y las interrogantes sobre el rumbo de la política de la Casa Blanca hacia Cuba.

“Los recortes en la cantidad de visas de visita fue una estrategia calculada para intentar regular la llegada de cubanos que venían a quedarse y aprovechar los beneficios sociales”, dijo el académico Andy Gómez, analista de asuntos cubanos y profesor retirado de la Universidad de Miami.

Gómez considera que las visas de intercambios culturales y profesionales van a reducirse gradualmente bajo el mandato de Trump.

“Creo que es un proceso que  está en marcha y que veremos acrecentarse como parte de la política hacia Cuba”, señaló el académico..

El Departamento de Estado no entregó cifras de visados entregados durante el período 2017 ni respondió a preguntas de Telemundo 51 sobre recientes quejas de solicitudes rechazadas a un grupo de investigadores, académicos y escritores de la isla que debían viajar a Miami para participar en la XI Conferencia de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad Internacional de la Florida (FIU), la pasada semana.

De las 34 participantes registrados para participar en el evento de FIU, 15 no pudieron viajar, mayormente por negativas de visado. Un panel dedicado a la figura del legendario humorista Guillermo Alvarez Guedes (1927-2013) fue suspendido por la ausencia de tres de sus integrantes, quienes no recibieron visa de la Embajada estadounidense en La Habana.

“Estamos preocupados por estas negativas de visados y esperamos que no afecten los programas de colaboración con Cuba que hemos podido desarrollar especialmente en los últimos dos años”, manifestó Jorge Duany, director del Centro de Estudios Cubanos (CRI) de FIU.

La salida de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo y el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre La Habana y Washington, en el 2015, permitió viabilizar proyectos y viajes que estaban congelados en FIU por regulaciones del estado de Florida, y, al mismo tiempo, simplificó el proceso para obtener un visado de visitante.

La Ley de Seguridad Fronteriza y Reforma del Visado, aprobada en el 2002, impuso al Departamento de Estado una revisión más estricta de las solicitudes de visa procedentes de los países enlistados como terroristas, lo que convertía en un proceso dilatado las solicitudes de los cubanos por razones familiares y profesionales.

La cifra de visas de visitantes del pasado año se desglosa en 2,424 visas B-1 (profesionales y negocios), 7,583 visas B-2 (familiares, turismo y eventos) y 2,211 con doble rango (B-1/B-2). La mayor cantidad de estos visados para un período fiscal se otorgó en 2014 y fue de 41,001.

Además, el Departamento de Estado dijo a Telemundo 51 que en el  2016 entregó 9,131 visas de inmigrante a ciudadanos cubanos, de ellas 4,411 a familiares cercanos bajo reclamación, 4,176 a familias con patrocinio y 536 a ganadores de la lotería de visas. Un funcionario del Departamento de Estado indicó que estos visados son independientes del programa de 20,000 visas anuales, instaurado tras los acuerdos migratorios de 1994-1995, y del Programa para Reunificación de Familias Cubanas, establecido en 2007.

La explosión de visados de visita a cubanos coincidió con la reforma migratoria que el gobierno de Raúl Castro puso en marcha en enero del 2013. Las solicitudes de cubanos para viajar a Estados Unidos se multiplicaron al eliminarse el requerimiento de los permisos de salida del país y en momentos que la administración de Barack Obama abrió las compuertas para estimular los intercambios académicos y culturales, y los contactos profesionales, deportivos y religiosos.

 A partir de 2013, los cubanos pueden permanecer hasta 24 meses en el extranjero sin perder sus derechos ciudadanos, lo cual permitió a muchos visitantes obtener estatus legal en Estados Unidos bajo la Ley de Ajuste Cubano (CAA) y mantener sus propiedades y residencia dentro de la isla.

No hay estadísticas de los viajeros con visas B-1 y B-2 que deciden no retornar a Cuba y solicitar residencia permanente, pero el gobierno cubano reveló que de los que visitaron Estados Unidos por motivos personales entre el 14 de enero de 2013 y el 31 de diciembre de 2016, solo un 5.7 porciento decidió declararse emigrado.

Obviamente, la reforma migratoria de Raúl Castro generó una situación insostenible respecto a la inmigración cubana a Estados Unidos. Se produjo un inusitado incremento de 138,356 inmigrantes irregulares por puntos fronterizos en cuatro años, se abrieron las puertas para miles de cubanos naturalizados españoles o con pasaporte de otra nacionalidad europea con exención de visa (waiver), y se dispararon los costos en beneficios sociales de alimentación y salud para todos los recién llegados que recibían un parole.

La decisión de la administración Obama de poner fin a la normativa de “pies secos/pies mojados” y a la política de beneficios especiales para refugiados cubanos desde el pasado 12 de enero, dio un giro radical al panorama migratorio  entre los dos países.

“El recorte de las visas de visitantes que comenzó en el 2014 encaja en la nueva política de Washington”, opinó Gómez.

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