De 100 a 200 cubanos llegan cada día a Panamá para seguir a EEUU

Son, como los que les precedieron, seres humanos que buscan un futuro mejor que el presente repetitivo y sin fin que les ofrecía su propio país.

Vienen de sufrir una extorsión tras otra a manos de “los malos” de la película (los contrabandistas de personas), como también de “los buenos” (corruptos “agentes del orden”).

Vienen del desasosiego del tránsito clandestino, del espanto de temer ahogarse en el mar o ser asesinados; del agotamiento de las caminatas y el calor de la selva; de los azares e inclemencias de un viaje, por ilegal, costoso, inseguro, imprevisible.

Ahora, al llegar a su segunda meta volante, en Panamá, se encuentran con que todos los migrantes son seres humanos, pero unos al parecer lo son más que otros. No importa si todos, hombres, mujeres y sus hijos, vienen huyendo vía Ecuador de la misma desesperanza, del mismo tiempo congelado.

Un cartel pegado en una pared del Departamento de Migración en Puerto Obaldía, cerca de la frontera con Colombia, grita en altas a estos cubanos que han llegado tarde:

SEÑORES CUBANOS, NO HAY ALBERGUES EN PANAMÁ NI VUELOS HACIA MÉXICO. SU VIAJE SERÁ POR SUS PROPIOS MEDIOS: SERVICIO NACIONAL DE MIGRACIÓN

Ni siquiera ha importado que hubieran sido contactados y atendidos por las autoridades istmeñas antes que concluyera lo que se describió como una solución regional única, una lotería que en ese país se ganaron los 1.301 que alcanzaron a ser inscritos en un censo de Migración.

El jueves, un grupo que estaba hospedado en el hotel Millenium de Paso Canoas, Chiriquí, fue desalojado y abandonado a su suerte, contó a Radio Martí una de los desalojados, Maipú Jaime Rodríguez, de La Habana. Sólo se quedaron en el hostal algunos que sí están en la lista.

Radio Marti

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