Otra gloria del béisbol cubano pide refugio en EEUU

El ex pelotero Gabriel Pierre, estelar tercera base de los equipos orientales y gloria del deporte cubano, llegó con su familia a Miami tras solicitar refugio a las autoridades estadounidenses.

Pierre, un recio toletero que acumuló 306 jonrones en 18 series nacionales y figuró en la “tanda del terror” de Santiago de Cuba, arribó a Miami en la madrugada del pasado sábado luego de cruzar la frontera mexicana y solicitar asilo en Estados Unidos.

“Estoy feliz con dejar atrás la vida muy difícil que llevaba en Cuba y poder darle a mis hijos un futuro mejor en esta sociedad”, dijo Pierre, de 48 años, en una entrevista conCaféFuerte. 

El deportista viajó hace semanas a México con su esposa Amarilys Coloma, y los hijos del matrimonio, Ruth Karla, de 12 años, y Abraham, de 11, con el propósito de visitar a su hija mayor, que reside en la capital mexicana.

La noche del lunes, Pierre compareció con su familia en el programa A Fondo de AmericaTeVe-Canal 41 en  Miami.

Víctima de marginación

“La decisión de venir a Estados Unidos estaba hecha cuando salimos de Cuba… He sido víctima de marginación, fui apartado sin posibilidades de salir al exterior como entrenador, debido a mis creencias religiosas”, confesó Pierre, que pertenece a los Testigos de Jehová junto a su familia.

El deportista dijo que le gustaría encaminarse como entrenador de béisbol en Estados Unidos y expresó que se siente en plenas capacidades para aportar sus conocimientos técnicos donde se le necesite.

Pierre es la segunda ex estrella de los conjuntos Santiago de Cuba y la selección nacional que solicita refugio en Estados Unidos en semanas recientes. El pasado julio, CaféFuerte reveló la presencia en Tampa de Antonio Pacheco, capitán de los equipos Cuba y figura emblemática del béisbol en la isla.

“Ya hablé por teléfono con Pacheco y le deseo la mejor suerte a él y a toda su familia”, manifestó Pierre.

El ex pelotero describió su situación en Cuba como “incómoda” tras su retiro del béisbol activo en el 2001.

“Me cerraron todos los caminos, me pedían de Japón para que fuera como entrenador allá y no me lo permitían y la vida en Cuba es cada vez más costosa… Aquí me han dicho que hay que pagar por todo, pero en Cuba ya es igual, todo es carísimo y si no tienes una entrada en divisas tu economía se va al piso”, contó.

A fuerza de batazos

Pierre se destacó como tercera base en la época en que el titular de la posición en el equipo Cuba era el espectacular Omar Linares. Sin embargo, a fuerza de batazos y tenacidad se abrió un puesto en la selección nacional.

Además de superar la barrera de los 300 jonrones, conectó 1577 hits y 302 tubeyes, con 1,043 carreras remolcadas y 1,031 anotadas. Acumuló además 972 bases por bolas, situándose entre los 12 primeros mejores en este rubro en los registros de series nacionales. Su promedio ofensivo de por vida fue de 295.

Sus números defensivos fueron también impresionantes. En 1,585 juegos realizó 4,974 lances, con solo 220 errores y promedio de fildeo de 956. Participó además en 371 jugadas de doble play.

“Había una rivalidad deportiva muy grande entonces entre Linares y también con [Lázaro] Vargas, pero nos llevábamos muy bien. “Lo de Vargas era parte de la confrontación entre Santiago de Cuba e Industriales”.

Un béisbol en crisis

Interrogado sobre las versiones extraoficiales que circularon sobre el uso de esteroides de peloteros cubanos en esa época, Pierre negó que hubiera usado jamás sustancias para mejorar su rendimiento.

“Creo que hubo hasta comentarios en la [emisora] COCO de La Habana sobre eso y [el narrador deportivo] Eddy Martin me alertó de que podía reclamarles, pero todo tenía que ver con rivalidades entre provincias”, consideró.

Pero su visión del actual momento en la pelota cubana no es muy optimista.

“Es una pelota en crisis”, comentó. “No se puede pedir que la gente rinda al máximo y viva con salarios de miseria, cuando los mejores talentos se van, triunfan y reciben millones. Es un absurdo”, manifestó Pierre.

Como todos los peloteros sobresalientes de su época, Pierre tuvo opciones para jugar en Grandes Ligas y radicarse en el extranjero, pero la idea nunca le pasó por la cabeza.

“Nunca quise dejar a mi familia detrás, o nos íbamos todos juntos o nos quedábamos allí”, aseveró.

Café Fuerte

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