Las quejas de los cubanos por restricciones aduaneras

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Tomado de Cubanet

Tanto la prensa escrita como los sitios digitales en Cuba han recibido una avalancha de quejas de cubanos que no ven con agrado las nuevas restricciones aduaneras a los bienes que llevan los viajeros a la isla, como reporta la agencia de prensa AFP. Las medidas, que entrarán en vigor el 1 de septiembre de 2014, restringen la cantidad de artículos que un viajero puede ingresar al país, o a través de envíos postales.

En un repaso a las quejas, expresadas por lectores del periódico del partido comunista se lee que para los cubanos las medidas son “incomprensibles; alejadas de la realidad cubana; injustas, porque abarcan a infractores y a quienes no lo son; demasiado administrativas, por lo cual favorecerían al germen de la corrupción”.

Un lector que se identificó como Manuel Frómeta Lores dijo que él piensa “que en efecto, con estas restricciones vamos para atrás en lo que se refiere a la apertura y a la actualización del modelo económico. Creo que sería revolucionario si se aplicasen impuestos razonables (tampoco excesivos) según el monto de artículos importados. La medida en cuestión deja entrever más ánimo de impedir que de regular y ayudar”.

Y agregó: “Las importaciones de artículos ayudan siempre a suplir carencias nacionales, a atender a necesidades puntuales y preferencias de ciertas poblaciones y personas -en lo que MINCEX ha demostrado total ineptitud-, y, aunque solo un grano de arena, sería una forma de burlar el bloqueo. De manera que la medida es otra forma de “autoembargo” que tanto ha afectado a nuestro pueblo durante años”.

Teru escribió en Granma: “No le den más vueltas. Todo el mundo sabe que las altas instancias pueden derogar la ley si lo quisieran. Es infantil poner a la Aduana de chivo expiatorio. Ellos solo ejecutan. Que no haya importación independiente, que los salarios no alcancen, que los precios estén por las nubes, no es culpa de la Aduana”.

​​Otro lector que se identificó con sus iniciales, FG, manifestó que “las medidas sí nos afectan también a los que viajamos y sólo llevamos cosas para la familia. Yo por ejemplo llevo únicamente mis 30kg, y algunas medicinas. Si quiero llevarle un televisor de 32″ a mi madre anciana, ya no me cuesta 150 CUC, sino 250 CUC, la diferencia es de 100 CUC que es bastante dinero, no son moneditas. Ya en 150 CUC estaba pagando el televisor casi al doble, ahora a 250 se me hace imposible hacerlo pues los salarios en el extranjero no son altos y hay una crisis económica global. En 150 CUC ya estaba muy bien pagado a la aduana, me parece excesivo que lo hayan subido más”.

Evaristo dijo que “todas esas medidas tienen como objetivo proteger al monopolio de las TRD, que venden productos de bajísima calidad a precios exorbitantes. Eso, que también se mencionó en el debate, ni siquiera se menciona ahora. Eliminen la causa, para que vean que los viajeros solo traerán dinero, como se hace en el resto del mundo. Los únicos que viajan cargados como mulos, son los cubanos. Den licencia para importar a otros, cobren los impuestos, y se acabó el problema. Otra cosa, que no nos tomen por tontos, esas medidas se tomaron por imposición de los mismos que mantienen el monopolio. La aduana por sí misma no tomaría semejante medida. Así que, los abusos que continúen y las protestas les entran por un oído y les sale por el otro. ¿Cuándo va a terminar esa arrogancia?”.

Una cubana apellidada Moncada dijo que ella ha “renunciado a volver mientras sea ciudadana de segunda clase en el país en que nací, sin dejar de amarlo, pero no puedo soportar la injusticia y el maltrato por “mi gente” (deben pensar que tenemos estómago de hierro, pero no, sobre todo los que nada traficamos ni trapicheamos, que somos la mayoría, sin dudas)”.

Manuel Barrueta, también lector de Granma, considera que “lo que ha regulado la Aduana General de la República es un nuevo bandazo. Son demasiados frecuentes las medidas. Evidentemente, en ningún otro país se hacen tantas variaciones en contra de las importaciones. El propósito evidente es que se compre y gaste en los mercados existentes en el país, pero también es evidente que no se toma en cuenta la pésima calidad y los altísimos precios (hasta cuadruplicados) de los productos en oferta. El sentido principal del proceso revolucionario cubano es favorecer el bienestar del pueblo. No creo que con estas medidas se contribuya a ello”.

​Irais Aldana dijo que para ella “es absurdo que se sigan implementando estas medidas y que no acabe de aparecer el mecanismo de regulaciones y cobro para la entrada al país de mercancías con fines comerciales. Estoy casi segura que un porciento altísimo de los cubanos que tratan de comerciar se ajustaría a estas medidas y se evitarían esas violaciones que nadie acaba de encontrarle solución”.

Víctor escribió: “Gracias a Granma por preocuparse y dar información a sus lectores y a todo el pueblo, las medidas fueron tomadas y nadie las va a cambiar, que pena perder credibilidad en nuestras instituciones, gracias una vez más”.

Los subjefes de la Aduana cubana, Idalmis Rosales Milanés y Miguel Núñez, entrevistados por el periódico, afirmaron que parte de su misión es vigilar las violaciones de las reglas de ingreso de productos, y que esta oficina pública “no puede ser la vía para abastecer las actividades de distintas formas de gestión no estatal como los cuentapropistas. Para eso habría que pensar en una fórmula o norma que permita la importación con carácter comercial”.

La agencia de noticias AFP indicó que la medida de la Aduana cubana intenta frenar “un mercado informal que floreció por el desabastecimiento y altos precios en las tiendas estatales, donde cualquier producto vale tres o cuatro veces más que en otros países. Las empresas del Estado son las únicas autorizadas a importar productos con fines comerciales”.

Debemos destacar que las quejas de los cubanos llegaron también al periódico estatal Juventud Rebelde. Alguien identificado como Alex escribió: “Wuao!!! Todavía seguimos con mentalidad cerrada de la época de la URSS, ninguna economía sobrevivió a esos métodos. ¿Qué queda hoy? ¿Cómo vamos a disminuir las importaciones en un país donde se consume más de lo que se produce? ¿Cómo le vamos a decir a nuestros hijos en el hogar que no pueden traer cosas para el mismo hogar? ¿Cómo nos vamos a pelear con el dinero? Se lleva mucho tiempo utilizando pretextos para tomar medidas que conducen a la insatisfacción de la población, por el alza de los precios y la escases. ¿Queremos períodos de escases?”

Otra llamada Raquel estima que “esas leyes son muy injustas para todos, tanto los que viven dentro como fuera. ¿Será posible que los que viajamos una vez al año, no podamos llevarles presentes a los que queremos ayudar? Y si es el envío postal ni que decir pues desde Suecia se pagan muy alto los precios para una entrega rápida y la Aduana de Cuba se demora hasta un mes para entregarlos; deberían analizar muy bien, pues no pueden juzgar a los que viajan hasta 30 veces al año igual que a los que viajan una sola vez. Además, afectan al Mayor por ciento de la población”.

Mariela Rosabal Gómez, quien presta servicio en el extranjero, mostró su disgusto. “¿Por qué a los colaboradores cubanos nos incluyen en esas regulaciones? Tenemos hijos, esposo, hermanos, sobrinos, y amistades; queremos llevarles un presente y con estas regulaciones no nos dan opciones, sufrimos el estar lejos de la familia y además el no poder llevarles presentes, deberían tener otras concepciones con nosotros”.

Raycel señala que no cree “que es una buena idea pues la importación de artículos crea muchos negocios y genera trabajo y dinero a la población. Las tarifas de entrada de artículos a Cuba es muy alta ya!! Debieran concentrarse en cómo hacer competencia al Mercado, no eliminarlo. Al final el afectado es el pueblo cubano, el dinero siempre se queda en casa”.

Emilio plantea que “respetando el criterio de los demás y el propio del autor del artículo, considero que el procedimiento de la Aduana en Cuba dista mucho del funcionamiento de este tipo de organismo en el mundo entero. Considero además que el origen de las denominadas “importaciones con carácter comercial” se basa en la insuficiente, errática y anticuada gestión por parte de las entidades estatales encargadas de abastecer la red de comercio minorista, lo cual propicia que esta última no sea competitiva. Finalmente decir que la solución del problema es ser más eficientes, lo cual se logra con una correcta administración y no llenando de letras papeles para convertirlos en resoluciones que únicamente perjudican a la población”.

  • Martínoticias
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